El experimentador es diferente de lo experimentado

8.1.1.frasesemana8

El sujeto es diferente del objeto.

Todo aquello que podemos observar son objetos. Los atributos que vemos en el mundo como color, textura, tamaño, forma, sonido, pertenecen a los objetos. Ej.: una silla, una canción. El cuerpo, la mente y las emociones también son objetos ya que podemos observarlos, sin embargo, cuando vemos una silla, sabemos que no somos la silla, pero cuando vemos nuestro cuerpo, mente o emociones, no podemos diferenciarnos claramente, ya que éstos tienen una relación más íntima con nuestro Ser, que la silla.

Generalmente colocamos atributos del cuerpo, la mente o las emociones, al Ser.  Ej.: soy alto, gordo, extrovertido, perezoso, inteligente, etc.  Estos atributos cambian constantemente al paso del tiempo, pero hay algo en el individuo que permanece invariable a pesar de que cambie su experiencia.  Ej.: Cuando vemos a alguien después de mucho tiempo vemos que hay muchas cosas en esa persona que han cambiado, sin embargo, hay algo en el fondo que le permite seguir siendo la misma persona. Esto se debe a que el Ser no cambia, es el testigo que permanece detrás de toda experiencia.

El sujeto o experimentador no tiene características, ni forma y por ello es ilimitado, todo lo permea, no está sujeto al cambio, no evoluciona, es intocable, inmutable, indivisible y eterno.

Ej.: Si veo diferentes vasijas de barro, las hay de diferentes formas, grandes, pequeñas, anchas, estrechas, pintadas, con diseños en relieve, etc. Aparentemente todas son diferentes, pero si observamos su naturaleza nos damos cuentas que todas son de barro, si se rompen cambia la forma, pero no su esencia, el barro sigue existiendo.

Las sādhanās (prácticas) que hacemos como āsanas, prāṇāyāmas, meditación, kriyās no afectan al Ser, estas se hacen para aquello que si cambia: el cuerpo, la mente las emociones.  Cuando gracias a la práctica de yoga, en la mente, las emociones y el cuerpo se dan las condiciones necesarias para estar tranquilos, se puede tomar contacto con el Ser, es decir, con la felicidad y plenitud que ya habita en nosotros.

Ej.: Si nos comemos un helado de chocolate delicioso pensamos que éste nos ha dado felicidad, pero el objeto (helado) a unos les agrada y a otros les desagrada, no hay ningún objeto que agrade a todos con la misma intensidad y nivel de felicidad.  Cuando estamos tranquilos y obtenemos algo que hemos deseado, tenemos una experiencia de felicidad, que no es otra cosa que un reflejo de la felicidad que ya está en nosotros y que se puede expresar porque nuestra mente está tranquila.

Somos de la naturaleza de ānanda, lo ilimitado, lo pleno. La única fuente de felicidad en el mundo somos nosotros mismos.