Vairagya

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Vairāgya: Desapego, desapasionamiento.

El desapego es una palabra que generalmente no se entiende correctamente y que es mal utilizada en yoga. No se refiere a aislarnos o huir de los deseos y las tentaciones, tampoco es quitarnos todo aquello que nos gusta, por ejemplo: el café, el dinero, el éxito, etc.

El desapego tampoco es decir: “ya no me importa”, porque en el fondo el apego sigue allí,  no se ha curado de raíz.  Cuando un deseo es vinculante y nos ata, si nos alejamos, permanece en nuestra mente, está siempre con nosotros, como una adicción que nos frustra no poder saciar, ello genera el sentimiento: “sin esto mi vida está vacía” y finalmente caemos de nuevo en la tentación.

Desapego significa que entendemos que todas las cosas (objetos, personas o situaciones) que deseamos tienen limitaciones, es decir, aspectos positivos pero también negativos, por lo tanto tenemos claridad en lo que pueden o no ofrecernos. También tenemos objetividad en cuanto a nuestras expectativas sobre la felicidad y donde buscarla. Ej.: No hay problema de tener un coche muy costoso y disfrutar de él, pero si lo rayan y sufrimos, le estamos dando un valor desmesurado, a algo que no nos puede hacer felices.

Con discernimiento podemos ver las desventajas que tiene aquello que deseamos y somos capaces de eliminar de nuestra vida lo que no nos hace bien. Ej.: Dejar de ver películas de terror a las 12 pm, porque nos acostamos con imágenes negativas en la cabeza y dormimos mal.  Con fuerza interior somos capaces de filtrar todo aquello que ingresa a nuestra vida, colocando un control, una especie de aduana.  Decidimos no solo quitarnos algo, sino remplazarlo por algo mejor.

Con desapego nos sentimos bien con nosotros mismos, nos permitimos no ser siempre tan exigentes, y por el contrario nos acomodamos con lo que sucede en nuestra vida en este momento, sin sufrir por lo que quisiéramos hacer o tener.

La práctica de yoga de manera constante y prolongada, nos enseña a permanecer ecuánimes, centrados, y a abrazar las limitaciones sin desesperarnos, desarrollando paciencia, para ser libres y no esclavos ante la ausencia o presencia de algo.  Cambian nuestras necesidades. La mente, el cuerpo y las emociones se mueven en dirección hacia una vida más sana.