Bendita mente

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La mente no es mala, ni malvada. Pensar no es malo en sí, es simplemente el proceso natural de la mente.

Lo realmente malo son nuestras creencias e ideas equivocadas. El mal pensar es la causa del sufrimiento.  Vikṣepa es la distracción, la agitación, el no estar centrado, el empezar una tarea y no acabarla nunca, la fantasía. Es falta de enfoque, de prioridad, de claridad y de continuidad, para llevar a cabo lo que queremos tanto material como espiritualmente.

Esto se soluciona con Citta ekāgratā, la unidireccionalidad.  Esa capacidad de concentrar la mente y enfocarla hacia un único objeto de observación se consigue por medio de Upasana Yoga o meditación, que nos ayuda a recuperar la fuerza interior y nos prepara para tener éxito en cualquier tarea que emprendamos, gracias a que nos permite tener una mente serena y capaz de tomar decisiones adecuadas en cada momento.

La meditación es un ejercicio o actividad mental, que implica pensamientos. No estamos interesados en remover los pensamientos, sino en regular los que tenemos. No es el objetivo de la meditación controlar la mente, eliminar los pensamientos o parar la mente.  No hay que luchar contra los pensamientos, éstos van y vienen, cambian. Afortunadamente los pensamientos y emociones son dinámicos, sino estaríamos estáticos.

La mente es un instrumento de conocimiento que se fustiga y se  mortifica constantemente, pero sin mente no hay persona y sin mente para que queremos vivir.

El pensamiento y la mente son bendiciones de gran belleza cuando tenemos una visión adecuada sobre el mundo, sobre Dios y sobre nosotros mismos.  Cuando conocemos esta verdad, lidiamos con la mente y sus conflictos, y seguimos removiendo su ignorancia por medio del yoga hasta que podemos crear armonía en nuestra personalidad y consistencia en nuestra vida.