Samatvam – Ecuanimidad

19.1.1.frasesemana19

No tenemos varias mentes, una para meditar, otra para trabajar, otra para lidiar con la familia.  La misma mente que tenemos para trabajar durante el día es con la que meditamos por la tarde.

Tenemos una sola mente disponible y ésta absorbe impresiones durante todo el día. Cada emoción, situación o palabra, tanto positiva como negativa, dejan una impronta en nuestra mente, como una cicatriz.

Si tenemos un altercado con alguien y reactivamente decimos o hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos, esa experiencia se quedará en la mente dando vueltas durante un tiempo y saldrá a flote durante la meditación, de manera que al sentarnos a meditar nuestra mente repetirá una y otra vez la experiencia vivida y argumentará para defenderse.

De la misma manera, si tenemos éxito en algo que deseamos y por lo que hemos trabajado mucho, la exaltación de la mente ante el logro creara un dialogo interno imparable que no nos permitirá meditar.

Por ello para tener éxito en nuestra meditación debemos preparar y equilibrar nuestra mente a lo largo del día y antes de sentarnos a meditar.  Esto se logra con Karma Yoga.

El principal beneficio de karma yoga es Samatvam – la ecuanimidad, hacemos lo que tenemos que hacer y recibimos los frutos de la acción con una actitud adecuada, con una mente objetiva ante lo agradable y lo desagradable.

Si no prestamos atención a nuestro actuar durante el día, aplicando todos los aspectos del karma yoga, entonces nuestra meditación va a ser perturbada, por los acontecimientos emocionales de gran impacto que hemos vivido y nuestra mente estará distraída en alguno de sus extremos: amor o miedo.

Cada vez que nos enfrentemos a una situación en la que la mente pueda ser alterada es mejor tomar un poco de distancia hasta calmarnos, para así responder a la situación de una manera serena. De lo contrario, si nos sumergimos en estas situaciones sin ningún tipo de autogestión, nuestra meditación se va a ver afectada durante días e incluso meses.

Nadie que no haya abandonado sus fantasías, preocupaciones, deseos, aversiones, ansiedad y que no tenga un mínimo de equilibrio en la mente se podrá sentar a meditar.