Lo que busco ser ya soy

20.1.1.frasesemana20

Hoy día existe mucha confusión con respecto a la meditación, y es importante conocer tres aspectos para los que no debemos meditar:

  1. Para ser libres, completos e ilimitados: La libertad y la plenitud que tanto anhelamos no es algo a lograr, es nuestra propia naturaleza. La felicidad no es algo a producir o un hecho en el tiempo, no está separada de nosotros y no debemos ejecutar una acción concreta como meditar para sentirnos en paz.  El medio para ver que somos libres es el conocimiento, nuestra visión de nosotros mismos.  Lo que buscamos ser ya somos, pero por una serie de velos o capas de ignorancia, siempre creemos que somos carentes, limitados, pequeños, deficientes.  Si centramos nuestro bienestar en la meditación, solamente estaremos a gusto con nosotros mismos y nuestra vida durante el tiempo que la meditación dure, luego tristemente volveremos a una realidad que no aceptamos ni abrazamos.

  1. Para ganar conocimiento: Mientras meditamos no obtenemos conocimiento nuevo, no se aprende sobre ecología o historia meditando, mucho menos al meditar vamos a ganar conocimiento sobre Dios, el mundo o nuestra naturaleza. En meditación realmente asimilamos, organizamos y gestionamos conocimientos ya adquiridos por medio de nuestras experiencias y estudios, gracias a que tenemos acceso a nuestra mente superior (inconsciente y subconsciente) donde están almacenadas todas las impresiones de esta vida.

  1. Para tener experiencias extraordinarias: Debido a que nuestra vida es monótona, predecible, carente de sentido, y como estamos cansados de las experiencias ordinarias (trabajo, tareas del hogar, etc.) queremos tener experiencias extraordinarias y fuera de lo común, para sentirnos especiales y diferenciarnos de los demás.  Por ejemplo: ver a Dios, hablar con seres en otras dimensiones, sentir los chakras, etc. Las experiencias extraordinarias o místicas existen y poderes o siddhis se pueden tener durante la meditación. Sin embargo tanto las experiencias ordinarias como las extraordinarias tienen principio y final, llegan y se van, apuntan al mundo fenoménico y tarde o temprano terminaran convirtiéndose en rutina y volveremos a sentirnos carentes y limitados.

El sujeto, la totalidad, la existencia-conciencia, es lo que está siempre presente, lo que está bendiciéndonos, lo que hace posible cualquier experiencia ordinaria o extraordinaria, es la verdad de toda experiencia.  Si nos evadimos del mundo y sus vivencias estamos perdiéndonos el tan anhelado contacto con lo que realmente somos.