Transformación

Según las facultades de la mente que queremos desarrollar y de los beneficios que queremos alcanzar, podemos utilizar diferentes tipos de meditaciones.

La cuarta de ellas es la meditación de mutación o transformación: Consiste en trabajar un valor relevante en nuestra vida en el que somos deficientes y en el que descubrimos gran importancia para nuestro crecimiento espiritual. 

Por ejemplo: Un practicante de yoga que no es generalmente una persona optimista y suele ver en todas las situaciones o personas que se acercan a su vida siempre el lado negativo. Para avanzar en su proceso de crecimiento, esta persona busca durante la meditación trabajar el positivismo a través de la visualización de esta cualidad en todos los aspectos que componen su vida. Crea en su mente un escenario en el que ya tiene ese valor, en donde dotado de optimismo es capaz de descubrir aún en las situaciones y personas que más le abruman o desagradan siempre un lado positivo.

Como la mente está compuesta de materia sutil, el objetivo de esta meditación es inyectarle nuevas formas que nos ayuden a modificar nuestros pensamientos y comportamientos. Al comienzo se genera un proceso de autosugestión, en donde la transformación aún no es auténtica ni sólida. Sin embargo con la repetición y la constancia podemos hacer que ese valor se asiente en nuestra psique y nos ayude a mejorar, ya no solo durante la meditación, sino que con la práctica continua, nuestra forma de actuar se va transformando poco a poco, adquiriendo estos nuevos valores de manera genuina y natural.

Este tipo de meditación nos permite decidir voluntariamente y sin presiones las personas que queremos ser ante nosotros mismos, el mundo y Dios. Pero principalmente nos hace responsables de nuestra propia evolución, donde no buscamos culpables de lo que nos sucede y no intentamos cambiar al mundo ni las personas que nos rodean.